Sabemos gracias a los datos facilitados por Google a la autoridad de los mercados en Estados Unidos (SEC), la gratificación económica que han recibido algunos de sus principales ejecutivos en forma de bonos.
El bono más gordo se lo llevará Jonathan Rosenberg, vicepresidente sénior de gestión de producto, con 1,638 millones de dólares. Robert A. Eustace y Omid Kordestani, vicepresidente senior de ingeniería e investigación y vicepresidente senior de ventas globales y desarrollo de negocio, respectivamente, recibirán una cantidad menor, pero igual a 1,376 millones de dólares, cada uno. Los responsables financieros recibirán cerca de 2 millones de dólares.
Sin embargo estas cantidades son menores a las del año pasado, aunque el el beneficio neto de Google subió un 18% hasta los 4.226 millones de dólares. Los fundadores de la compañía, Larry Page y Sergey Brin, y su consejero delegado Eric Schmidt no recibirán bonos en metálico, como hasta ahora. El valor de sus acciones ha caído a la mitad en los últimos meses, aunque no creo que les quite mucho el sueño.
Es cierto que Google ya es tan grande que puede escapar a la filosofía que le dio origen, pero ¿es posible seguir siendo humilde y algo distinto a una empresa con estos sueldos?.
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